Mostrando las entradas con la etiqueta dilucidando frases // reformulando frases. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta dilucidando frases // reformulando frases. Mostrar todas las entradas

31 ago. 2008

Un poco de tiempo segun Henrik Ibsen

¨Si lo dieses todo menos la vida, has de saber que no has dado nada¨
- Henrik Ibsen

A primera vista, Ibsen habla acerda de dos cosas bien claras: la carga afectiva en cada presente y la convicción verdadera. Uno sabe, porque a todos nos ha sucedido, que un presente halla su único valor en la cantidad de vida impresa en él. Y entonces, cualquier cosa, aún el objeto mundano mas precioso (joyas, flores, etc), resulta un presente que representa menos que nada: es un ente abyecto, maldito: nos recuerda la poca estima que se nos tiene; y duele, duele cuando es la poca estima de alguien que se quiere. Analizando el tema de convicción, quedo perplejo ante la afirmacion 'has de saber que no has dado nada'. Entonces, estirando un poco la frase, caemos en cuenta que Ibsen vuelve a clavar el dardo en el blanco: es verdad, no podemos decir que creemos en algo si, una vez que se presenta la oportunidad (nótese que digo oportunidad), no podemos poner absolutamente todo en la línea, si no estamos dispuestos a dejar la vida misma por aquello en lo cual creemos.

Luego, examinandolo desde el cristal del empeño, notamos que si logramos algo sin esfuerzo alguno, tendemos a pensar que carece de valor. Comenzamos a despreciarlo y mirarlo como cosa mínima: nos sabemos capaces de obtener las cosas gratuitamente, sin haber dado nada. En algún momento algo sonara dentro de nosotros. Ibsen nos llama a la reflexión: ¿debemos preciarnos de las cosas por las que no hemos dado nada? Entonces, resulta que una existencia recibiendo las cosas gratuitamente es una dimensión inferior de vida porque genera una considerable cantidad de severas contradicciones: 'tengo tanto valor que las cosas se nos presentan gratuitas; sin embargo, ¿si no hago nada por obtenerlas, que me otorga a mi ese estatus, que me entrega tal valor?' Esto causa que las personas no crean en su valor verdadero, no reconozcan su potencial y causa una intensa inseguridad y miedo. No se creen merecedores de las gratuidades ofrendadas y las rechazan, rechazan todo y se quedan sin nada. Así, sin dar nada, nuestra existencia estara siempre acosada por el sufrimiento. Por eso, uno debe enseñar, poco a poco, a darlo todo. Y siempre se enseña con el ejemplo.

Tras estos análisis iniciales, pense y pense una y otra vez esta frase durante dias, realize manuscritos previos a este post, archivos en word y notas en servilletas (tan solo eso, porque cuando quise escribir en mi brazo me topé con muchos dibujos y caritas graciosísimas) empeze a pensar esa frase de otro modo, la empeze a relacionar con una idea temporal, pues para los que nos sabemos con tiempo prestado, robado o creado de algún modo ilegal, nos resulta mas facil decir y entender bien cuando decimos que el tiempo posee un valor infinito, mas que cualquier otra cosa. Sin embargo, debemos intentar comprender lo que realmente se dice cuando uno dice tiempo. No me refiero a lo que demora el segundero en completar una vuelta, tampoco a la cantidad de emisiones cuánticas del cuarzo, no; hablo del verdadero tiempo, ese tiempo que es absolutamente propio, que no tiene nada de externo, ese tiempo que puede ser increiblemente largo, puede ser infinito, puede ser eterno e incluso puede ser un para siempre. Entonces, en el momento que vemos que solo vivimos en ese tiempo, es cuando nos despertamos a la vista de nuestras eternidades inherentes y, perplejos, comprendemos el tiempo: entendemos bien que el tiempo es la vida misma y la vida, el mismo corazón. Ese es el tiempo bien llevado, el tiempo bien hecho. Porque lo mas curioso del tiempo es que el tiempo se hace, se le da forma de cincel, para asi escribir la vida y esculpir el corazón.

Así, querido cronopio, escribiremos en la base de la escultura: A quien quieran regalen un poco de su tiempo. A quien amen, el mismo corazón.

28 ago. 2008

Un poco de amor segun Stendhal (aka. Henri Beyle)

¨El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad mas hermosa de la vida¨
- Stendhal

Stendhal claramente incluye la experiencia de amar en el conjunto de experiencias vitales no por relativa a la vida, sino por su indispensabilidad para vivir; sin embargo, es desconcertante la manera en que deja abierto el tema del objeto de el amor: puede ser un amor apasionado al trabajo, al vicio, a el dinero, al carro, al sandwich triple o a un semejante (claramente, se necesita una precisión previa de lo que es el amor).

Asumiendo que se trata de una persona, puede entenderse a este ser amado como nuestra mitad mas hermosa de la vida: una idea de completitud mediante el encuentro, la conexion de las partes (o peor aun, la anexion de una de ellas a la otra), mas no la fusión de estas. Basicamente Yo soy una mitad, Tú otra. Solo somos el complemento del otro, solamente espejos amorfizantes en los cuales se refleja lo que le falta a el otro. Siempre un vacío, un espacio entre las mitades.

¿Es ese el amor al que se aspira?

El amor al que aspiro es uno en el cual pueda, feliz, diluir mi propia identidad en pos de un ente nuevo y único: Yo no soy una mitad; Yo soy Tú y Tú eres Yo; pero a la vez no somos ni Tú ni Yo: somos Nosotros.

Así, podriamos decir, querido cronopio, que el hombre que no ama apasionadamente a una mujer nunca conocerá la máxima expresión de la vida.